jueves, mayo 14, 2015

Miedo

Vivir con miedo es el producto de haber vivido con pasión, con premura, con arrebato; uno aprende la mesura después de los impactos, de los choques intempestivos contra una realidad ingrata. Se aprende la cadencia de la mesura de los viejos pasos de danzas descoordinadas, con ritmos que nadie fue capaz de seguir, con solos eternos a mitad del escenario. Uno aprende la mesura de los años, los seres cautivos, cautelosos, solitarios; fuimos crisalidas de seres frenéticos y erráticos, fuimos confianza y ahora somos dolor, fuimos alarde y ahora somos temor. 

Tengo miedo a la vida, a los pasos elementales que el promedio ve como el natural discurso de los años, tengo miedo a vivir, a luchar y al fracaso. Tengo miedo de amar a un hombre que después se marche a amar a otra, miedo de elegir sin ser elegida, miedo de gritarle al mundo mi amor y mi elección y después deber admitir en susurros una nueva traición, tengo un miedo  terrible a enlazar dos vidas que después se separen. Tengo pánico de desear un hijo y perderlo, de tener un hijo que se quede sin padre, de criar un hijo que me muestre la espalda. Tengo miedo de no amar lo que hago, miedo de invertirle la vida a vivir por vivir, a ver pasar los años en lugar de disfrutarlos, tengo miedo de morirme en el ciclo cotidiano, de morir sin vivir, de morir sin leer, de morir sin viajar, de morirme en la mísera llama de la mediocridad. Me estoy muriendo de miedo, en el temor se me escurren los años...

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